La última barricada

La soberbia, el poder, la estupidez
La malicia, la violencia y las armas
Se extienden como hormigas
Infectando un mundo virgen y puro
Un ejército global y mundial
Una fábrica de guerras y muertes
Conquistando las banderas de la paz
Arrasando las fronteras de la Humanidad
Y cuando ya no queda nada
Allí estás tú
Detrás de la última barricada
Dónde nada más importa
Que tus ojos y mi boca

Como palabras susurradas al viento

Como palabras susurradas al viento
Vino a mí tu nombre
Como brisa en los oídos desiertos
En una lengua ancestral
La Fortuna acarició mi espalda
Tibia, impasible, pura
Al volverme comprendí y vi
Mi pequeño mundo en llamas
Nada ya será igual
Nada podrá detener nuestro paso

Un poder insaciable, una fuerza eterna

Surgiendo de la nada
De una chispa
Nació nuestro Universo

La cicuta

En sueños se manifiesta,
como pura, ausente, ensimismada,
quiero tocarla y no puedo
mi locura raya lo absurdo.

Me envuelve Morfeo,
quiero despertar y no puedo
soñar es desesperar
pero despertar es morir.

Razón de mi pecado
epónima de mi vida
fluir de mis venas
causante de revoluciones.

Retorcido en la capa
de Fortuna y Situación
forjadora de parejas
y causa de sus desgracias.

Guardo en mi hatillo
la cicuta de mi alma
enfrascada en sentimiento
hasta el día que te vayas

Luna

¡Cuán grande es la luna!
blanquecina su luz me ciega
palidece mi conciencia
ante la tibieza suya.

¡Oh, grandes esperanzas!
quiero unirme con su rayo
que se torna bello en la noche
y me hace pensar.

¡Ya no quiero que amanezca!
quiero yacer en el claro del bosque
mientras me baña en blancura
y purifica mi alma atormentada.

¡Maravilla de la naturaleza!
¡mágica visión fantasmal!
ya no puedo sentir sin ella,
ya no quiero que muera.