El huracán

¿Y qué más da que venga el huracán?
Nada se llevará, nada hay, nada arrastra.
Inútil fuerza desbocada.
Huracán maldito, nadie te manda
Nadie te añora.
¿De qué sirves? ¿Qué buscas aquí?
Nada más que desesperanza,
Eso no te interesa.
Pasarás de largo, como siempre.
Me dejarás aquí, de nuevo.
No te extrañaré, huracán.
Soplas desesperación ante la ausencia

Creo

Papel mojado
Hojarasca blanda
Pisadas sin huella
Mutan los cuerpos retorcidos
Amenazantes cadenas
Tiempos lúgubres
Amanecer
Alumbran los cirios
Prendidos por las sombras
Que buscan cobijo
Manto divino
Saber eterno
Y sobre el sol,
el Verbo.

Maldito

Portas la bandera de la desidia
Como quien camina impasible
Dando pasos de gigante al infinito
Impoluto el ropaje
Hablas de la ignorancia ajena
Arrinconando la tuya propia
Cavando fosas de barbarie en las tinieblas
Barrocos los gestos
Persuades con cantos a la tosquedad
Las almas de los enlutados
Cegando los arcos que enmarcan el camino
Maldita tu estirpe

Nuevo mundo

¿Por quién suenan las campanas?
Por los muertos del ayer que serán los de hoy
Por los que vendrán y se irán sin vivir
Sin hablar
Sin andar
¿Por quién matan hoy los hombres?
Por los muertos de otras épocas, por el miedo a ser cazado
Por los que ya no están y no merecieron estar
No merecieron hablar
No merecieron andar
¿Por quién mueren hoy los hijos?
Por los padres malnacidos, por falacias belicosas
Por dominar a progenitores ajenos
Sin sentido
Todo perdido
¿Por qué gira hoy el mundo?
Por envidia, por muerte, por heridas, por mentiras
Por balas, por puñales, por sangre, por la ira
De los que no están
Y siguen presentes en las miradas de otros

Fortuna

Fortuna que me guías por mal camino
Suelta mi mano, pon fin a este tormento
De lluvia y granizo, de sal y heridas.
Fortuna que me arrastras al infinito
Apártate a un lado para ver mi senda
De luces y colores, de dulces sabores.
Fortuna que me matas lentamente
Arrástrate en el lodo del barrizal eterno
Que yo no te quiero, que ya el daño está hecho.
Fortuna que me dueles tanto y me torturas
Maldice mi suerte si eso te consuela
Agradable aroma respira tu maldad absoluta
Fortuna que me empujas al mortal acantilado

Deshaz tus pasos y vuelve a la fuente maldita
Donde te criaste, donde te pudriste
Fortuna, Oh Fortuna desolada
Maltratada y vengativa
Soberbia y arrogante
Poderosa y salvaje
¡Basta!
¡Aléjate!
¡Abandóname!
Vete

Se va

Vil ensayo de muerte
Un rayo se cruza en mi camino
Me asusta, me atormenta su luz
Se arrastra a mi lado y me acompaña.
Pero me repugna.

Se va ahora a lo infinito
Y lo veo alejarse en la oscuridad.
Se va, se va la blanca luz del final.
Se va, se va con la guadaña del destino.
Se va, se va.